Capitulo 1 "El pequeño"
Todo habia sido tan extraño, un dia comun como cualqueir otro de hecho habia sido una tarde comun como cualuqiera otra. Sonara muy perverso y sucio lo que dire pero a quien engaño despues de todo lo que me ocurrio esta era una forma de alejarme del mundo y encerrarme en el mio llenadolo de mero placer, ya no solo me conformaba con el placer de la sangre y de mis victimas morir, ahora me gustaba abusar de ellas, claro siempre y cuando fueran mujeres por que si no al menos difrutaba de tirarme a sus parejas frente a ellos mientras agonizaban, ver que yo era mucho mejor que ellos, y que a pesar de todo ellas siempre disfrutarian mas de un ser mistico e inmortal que de un sucio humano.
Estaba leyendo algunas intersantes revistas medicas, claro esta. Cuando el maldito timbre de mi llujoso y bien merecico Penthouse empezo a molestar, era extraño ya que tenia años sin recibir una sola visita en ocasiones me divertia pidiendo pizza para cenarme al repartidor pero igual tenia tiempo sin jugar esa clase de bromas, acudi al llamado dejando las revistas de lado y en la puerta recibi a un pequeño niño de unos 7 o 9 años, era un pequeñin adorable no podia negarlo peor sentia una enorme fascinacion por los niños pequeños, siempre habia sido mi sueño el ser padre, pero como siempre habia fallado una y otra vez, estaba maldito, que digo maldito?! Condenado a ser un mediocre e infeliz vampiro, que al parecer lo poseia todo cuando en realidad no lo tenia nada. En fin... Me le quede mirando a ese infante se veia muy triste, no le permiti pasar ya que no tenia idea de quien demonios era, podria ser una trampa me habia hehco de tantos enemigos a lo largo de mi existencia o acaso me estaba volviendo esquizofrenico nuevamente.
Despues de contarme algunas cosas le permiti entrar ya que sabia demasiadas cosas de mi a decir verdad, cosa que me parecio de lo mas extraño. Como un niño sabria cosas que ni siquiera yo tenia idea, era hijo de un chico llamado Nemo, Nemo Nobody que dijo ser mi hijo y a juzgar por la fotografia lo era, nunca ninguno de mis hijos se habia parecido tanto a mi como ese tal Nemo, me senti orgulloso en ese momento. A su lado estaba este pequeño niño que en un principio cuando em miro abrirle la puerta se aferro a mi pierna diciendome:
-Papa no has muerto!- Con lagrimas en los ojos cuando en realidad era mi nieto, me empezaba a snetir muy viejo aunque en realidad Nemo no tenia mas que escazos 8 años, los hibridos crecian tan rapido.
Tome la mano del pequeño, le sonri y limpie unas cuantas lagrimas de sus mejillas rosadas, le mostraria algo que sin duda lo alegraria asi que lo lleve a una pared donde se encontraban las fotografias de todos mis hijos.
-Cris aquí pondre la fotografia que tienes con tu papa, ya que ambos son parte de los Fenton ahora. Claro si me la regalas pequeñin- Sonrei agachandome para llegar a su nivel ya que el tan pequeño y yo arrebasando los 1.90. Revolvi su cabello, el me ofrecio amablemente la fotografia que enseguida enmarque y cloge. Abrace a mi pequeño nieto y desde aquella vez lo nombre Daniel Fenton, por que no merecia llevar el nombre maldito de aquel imbecil con el que habia engañado a su padre.
Todo habia sido tan extraño, un dia comun como cualqueir otro de hecho habia sido una tarde comun como cualuqiera otra. Sonara muy perverso y sucio lo que dire pero a quien engaño despues de todo lo que me ocurrio esta era una forma de alejarme del mundo y encerrarme en el mio llenadolo de mero placer, ya no solo me conformaba con el placer de la sangre y de mis victimas morir, ahora me gustaba abusar de ellas, claro siempre y cuando fueran mujeres por que si no al menos difrutaba de tirarme a sus parejas frente a ellos mientras agonizaban, ver que yo era mucho mejor que ellos, y que a pesar de todo ellas siempre disfrutarian mas de un ser mistico e inmortal que de un sucio humano.
Estaba leyendo algunas intersantes revistas medicas, claro esta. Cuando el maldito timbre de mi llujoso y bien merecico Penthouse empezo a molestar, era extraño ya que tenia años sin recibir una sola visita en ocasiones me divertia pidiendo pizza para cenarme al repartidor pero igual tenia tiempo sin jugar esa clase de bromas, acudi al llamado dejando las revistas de lado y en la puerta recibi a un pequeño niño de unos 7 o 9 años, era un pequeñin adorable no podia negarlo peor sentia una enorme fascinacion por los niños pequeños, siempre habia sido mi sueño el ser padre, pero como siempre habia fallado una y otra vez, estaba maldito, que digo maldito?! Condenado a ser un mediocre e infeliz vampiro, que al parecer lo poseia todo cuando en realidad no lo tenia nada. En fin... Me le quede mirando a ese infante se veia muy triste, no le permiti pasar ya que no tenia idea de quien demonios era, podria ser una trampa me habia hehco de tantos enemigos a lo largo de mi existencia o acaso me estaba volviendo esquizofrenico nuevamente.
Despues de contarme algunas cosas le permiti entrar ya que sabia demasiadas cosas de mi a decir verdad, cosa que me parecio de lo mas extraño. Como un niño sabria cosas que ni siquiera yo tenia idea, era hijo de un chico llamado Nemo, Nemo Nobody que dijo ser mi hijo y a juzgar por la fotografia lo era, nunca ninguno de mis hijos se habia parecido tanto a mi como ese tal Nemo, me senti orgulloso en ese momento. A su lado estaba este pequeño niño que en un principio cuando em miro abrirle la puerta se aferro a mi pierna diciendome:
-Papa no has muerto!- Con lagrimas en los ojos cuando en realidad era mi nieto, me empezaba a snetir muy viejo aunque en realidad Nemo no tenia mas que escazos 8 años, los hibridos crecian tan rapido.
Tome la mano del pequeño, le sonri y limpie unas cuantas lagrimas de sus mejillas rosadas, le mostraria algo que sin duda lo alegraria asi que lo lleve a una pared donde se encontraban las fotografias de todos mis hijos.
-Cris aquí pondre la fotografia que tienes con tu papa, ya que ambos son parte de los Fenton ahora. Claro si me la regalas pequeñin- Sonrei agachandome para llegar a su nivel ya que el tan pequeño y yo arrebasando los 1.90. Revolvi su cabello, el me ofrecio amablemente la fotografia que enseguida enmarque y cloge. Abrace a mi pequeño nieto y desde aquella vez lo nombre Daniel Fenton, por que no merecia llevar el nombre maldito de aquel imbecil con el que habia engañado a su padre.
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