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Un Latido de tu Corazón

Caminaba por las calles de la ciudad en plena noche. Ya no era consciente ni de que día vivia, ni de la hora ni del lugar. Lo único de lo que era totalmente consciente era de ese pequeño ser que habitaba dentro de mi, que me necesitaba. Pero yo no podía darle nada, ya no tenia nada mas que a mi misma y a mi futuro bebe. Tenia hambre y me sentía débil, desde que había quedado embarazada mi energía habia decaído, como si el bebe robase mi energía vital. 
Aun cuando cerraba mis ojos veía a ese chico, ni siquiera recordaba ya su nombre, pero me había enamorado perdidamente de el en un instante. Todo parecía tan fácil, como si fuera un juego entre los dos. Pero acabo tan pronto como inicio, no supe mas de el d nuevo. A los días mee di cuneta que esperaba un bebe suyo. Fue tan extraño como mi embarazo había sido tan rápido. No tendría mas de 2 meses y ya lucia como de 9 a punto de dar a luz.
Por eso iba, estaba en busca de un hospital pues los dolores de parto habían comenzado ya. El hospital mas cercano estaba  2 kilómetros de mi departamento. Vivia sola y no podia manejar, ni pedir que me llevaran. Ya no tenia dinero suficiente para pagar un taxi, y era demasiado tarde para poder tomar un autobús. Así que camine y camine hacia el hospital por las calles vacias y frias.
Me detuve d pronto, encorvandome alrededr de mi estomago, adolorida, el bebe habia hecho un movimiento brusco lastimandome, y note en ese instante como rompia mi fuente. Me quede muy quieta tratando de ignorar ese insoportable dolor y seguir adelante por mi hijo.
Levante mi mirada al sentir que habia alguien mas n la calle conmigo. Lo mire, un chico alto y palido, d cabello negro que me miraba.
-Ayúdame...- le pedi en apenas un susurro adolorida pues ya no podia mas.
Cai de rodillas cediendo ante el dolor y cuando alce la vista el ya estaba junto a mi. Un grito de dolor salio de mis labios, habia llegado la hora de que naciera mi bebe. Escuchaba que me hablaba pero las cosas ya no tenian sentido para mi, todo me daba vueltas y apenas y veia, todo se volvia completamente oscuro.
Y fue asi que entre gritos de dolor nacio mi pequeña bebe en medio de un callejon desierto sin mas ayuda que la de un extraño.
Supe en el momento en que el dejo a la niña que aun estaba cubierta de sangre en mis brazos que no lo lograria. Estaba demasiado debil, apenas y podia cargarla con su ayuda.
-Mi bebe...- susurre debilmente. Mis ojos se cerraron involuntariamente y me negue a ello abriéndolos de nuevo para verla de nuevo una ultima vez. Bese suavemente su frentecita y mire a aquel extraño.
-Cuida de mi hija porfavor...- le pedi en un susurro apenas audible con las fuerzas que me quedaban. Deje que la tomara en brazos y me deje ir asi, sin mas, segura de que mi bebe estaria bien, deseando que nada le fuera a faltar. Escuche como a poco mis latidos se iban disminuyendo, como se me hacia mas difícil respirar y en un instante todo se volvió silencio y oscuridad.

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