Estando en clase esa mañana, apenas y podía estar atento a la cátedra, dos veces sus compañeros le preguntaron y lo único que respondía era un “lo siento, no entendí tampoco” a sus alrededores empezaron los susurros ya que el chico no era así, siempre estaba un tanto atento a la clase y se le facilitaban las materias, así de simple era la rutina, el ultimo de sus profesores noto lo mismo que los otros aquella mañana.
- ¿Señor Contreras se encuentra bien? – preguntó el profesor de su última materia al verlo tan distraído y sin que preguntara su montón de dudas de esa clase, Fabián sólo asintió y le dio una breve mirada antes de empezar a anotar algunas cosas en su libreta. – Recoja sus cosas y vaya a la enfermería por favor y si no es a la enfermería directo a su casa, nos veremos la próxima sesión señor Contreras – le comento el maestro sacándolo de la clase.
Al principio no podía creer lo que le estaba ocurriendo y luego sonrió ampliamente corriendo por el pasillo y saliendo de su institución para traspasar el campus e ir hacia donde se encontraban los otros edificios. El maestro sin querer le había devuelto toda la vitalidad y energía que cargaba rutinariamente y que ese día se había concentrado en otra cosa y es que ahora su misión era ir a buscar a la chica del día anterior. Corrió rápidamente a los edificios que le indicaban las credenciales y decidió plantarse en la mitad del pasillo central a esperar por verla.
Empezaron a pasar personas, maestros, trabajadores, alumnos y no la veía por ningún lugar, empezó a recorrer las instalaciones y sin éxito, se esperanzo en encontrarla en la biblioteca y un chico le paso a un costado empujándolo hacia las jardineras, corría como si la vida se le estuviese yendo y gritando – ¡¡¡Beth!!! Espera, cariño ¡¡¡regresa!!! Tengo algo para ti -
En la mente de Fabián surgió un miedo repentino, algo que no había concebido hasta ese momento, que la chica, Jesabeth, según decían sus credenciales pudiese tener novio, aquel chico tan arrebatado e inconsciente le había puesto a pensar eso y de alguno u otra forma temió ese hecho, aunque tenía que enfrentarlo lo más pronto posible. Vio correr al chico y una silueta evadirle entrando a los baños, una leve curiosidad lo hizo merodear por los alrededores de ese lugar sin perder de la mente su objetivo, regresar la cartera a una chica que podría ser la indicada para él, lo que estuvo buscando desde que llego a estudiar a ese lugar.
- No lo quiero Marco, por favor entiéndelo ¿sí? – Escucho Fabián con un revuelo en el estomago, la chica ya había salido del baño, llevaba un conjunto simple de jeans con una blusa negra, zapato bajo y una pequeña torera, el cabello recogido a la mitad y aretes cortos. Sus labios se entre abrieron un poco al verla y reconocer que era ella la del día anterior, su estomago buscaba un lugar donde vomitar ya que al parecer el chico que estaba con ella era su novio a pesar de que ella estaba rechazando el regalo que él traía en sus manos.
Fabián se sintió un poco enfermo y no era para menos, mirando la escena Beth lo volteo a ver y él lo noto, se sentía apenado por ver algo que no debería y por quedar embelesado con la chica, su piel clara empezaba a tornarse pálida, y más cuando miro que ella hizo a Marco a un lado para tomarlo a él del brazo. La miro con simpleza e ilusión.
- Te ves mal, deberías sentarte, ven – Escucho que susurró Beth con amabilidad por lo cual Marco rabiaba de celos y coraje que causaron tirara lo que traía en las manos y se alejara.
Fabián andaba como en el limbo, sin creer que la chica le tomaba del brazo y lo sentaba en las bancas más cercanas, sin creer que del que temió fuera el novio de la chica, que le empezaba a gustar, los hubiese dejado solos.
Nada estaba claro para él, el mundo le daba vueltas y al mismo tiempo se sentía feliz, completo al lado de ella, la piel apiñonada de ella lucia tan suave y quería acariciarla pero su estado anímico irracional no le permitía hacer mucho y menos saber si era correcto o no. Miró como Beth se sentaba a su lado y le acariciaba el rostro para saber si no tenía fiebre, las palabras querían salir de sus labios pero algo se lo impedía, las cosas de ambos estaban en medio de ellos y Fabián seguía sin poder creer lo que pasaba, supo después que fue atrevido lo que hizo en ese momento pero no se arrepentiría.
Recostó la cabeza en las piernas de Jesabeth dejando a está atónita y con un leve rubor subiendo por sus mejillas, descanso la vista cerrando los ojos y esperando a que su cuerpo dejara de sentir que el mundo giraba, esperó a que su cabeza dejara de sentir cada palpitación de su ser, ahora había aprendido a que debía comer bien, no salirse de su rutina por sus grandes emociones y es que había salido sin desayunar por la emoción, cosa que afecto a su día.
Sintió como unos delicados y dudosos dedos le acariciaban el cabello y como se movía ligeramente la chica para buscar algo en su bolso, le agrado que no fuese rechazado con tanta crueldad como el chico que estaba antes con ella pero es que su organismo le había causado un gran alboroto en su salud y con tantos choques emocionales se habían mezclado para hacerlo sentir mal.
- Come esto, te hará sentir mejor – escuchó que le decía Beth colocándole suavemente un pedazo de chocolate en los labios, las suaves yemas de la chica le causaron un escalofrió en todo el cuerpo y no porque le hubiese desagradado, todo lo contrario le había encantado esa sensación, sintió como ella le ponía la mano con la que le acariciaba el cabello en la mejilla para notar si no tenía fiebre y es que lo que él tenía era una baja de azúcar que gracias a Beth controlo con el dulce que lo había obligado a comer.
No tardó mucho en levantarse de las piernas de ella y pedir disculpas con el rostro completamente colorado.
- En verdad, no fue mi intención es que, bueno no supe que me ocurrió – Empezaba a balbucear y ponerse nervioso.
- Descuida a todo mundo le puede pasar- Apenas se empezaba a escuchar la voz de Beth y Fabián quedaba fascinado con ella que empezaba a acomodar sus cosas y guardar lo que había sacado para irse a su casa.
- Espera es que, yo quería darte esto – La detuvo Fabián cuando vio que lo iba a dejar y se iba a retirar. Le enseño la cartera para ponerla en las manos de ella – Por cierto me llamo Fabián y estoy estudiando del otro lado del campus. – le dijo orgulloso y con una sonrisa que él no conocía que podía dar, pero que le alegraba dársela a ella.
- Gracias Fabián, en verdad que me has salvado de ir a hacer unas cuantas reposiciones – agradeció la chica con gran alivio, se acerco a Fabián poniéndose suavemente en puntas para darle un beso en la mejilla al tiempo en que le apretaba ligeramente la mano, le regalo una última sonrisa y dio media vuelta en dirección al metro.
Fabián se había quedado impactado por aquel dulce beso, se sentía tonto por no poder decirle más y simplemente la miro irse hasta que la perdió de vista unos metros más allá de donde estaba él. Sonrió como bobo ante ese encuentro que había resultado mejor de lo que esperaba y ahora tendría que esperar a que la chica encontrara la nota de datos que él le había dejado entre sus credenciales y obvio que él recordaba todo lo que esos plásticos le habían podido decir de ella.
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